jueves, 19 de noviembre de 2009

Una sentencia no ve violencia doméstica en los noviazgos entre adolescentes

http://www.20minutos.es/noticia/569966/0/sentencia/violencia-domestica/adolescentes/


Una sentencia no ve violencia doméstica en los noviazgos entre adolescentes. (Imagen: ARCHIVO)

La Audiencia de Cantabria ha absuelto de un delito de violencia doméstica a un joven que amenazó y persiguió a su ex novia, menor de edad, para que volviera con él, porque considera que un "enamoramiento propio de adolescentes", sin proyecto de futuro, no puede equipararse a la relación de pareja que exige el Código Penal.

La sección tercera de la Audiencia confirmó así la sentencia dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 de Santander, que condenaba a J.M.G.L. a pagar una multa de 60 euros por una falta de amenazas y coacciones de carácter leve y le prohibía acercarse a la chica durante seis meses, pero le absolvía del delito de violencia doméstica que también se le imputaba.

El joven, que ahora tiene 18 años, llamaba a la chica, que tenía 13 años cuando comenzó la relación, insistentemente a diario a su móvil, se presentaba en el centro donde estudiaba dibujo dando gritos y golpes en la puerta y llamaba a los amigos y conocidos de ésta en tono intimidatorio, con el objetivo de retomar su relación, según relata la sentencia.

Además se acercó a las inmediaciones del domicilio de su ex novia, por donde sabía que paseaba a su perro, la abordó, diciéndole a gritos que "se iba a enterar", preguntándole que "con quien había estado" y le quitó el móvil. Como ella no le hizo caso, llegó a tirarse por el suelo y a arrastrarse por la calzada.

La acusación particular recurrió el fallo del Juzgado de lo Penal, pero la Audiencia argumentó que la relación, aunque haya durado dos años, no puede ser calificada como de pareja en los términos que recoge el artículo 172 del Código Penal, que se refiere a quienes de modo leve coaccionen "a quien sea o haya sido su esposa o mujer que esté o haya estado ligada a él por una análoga relación de afectividad aun sin convivencia".

Constituir una pareja estable

Para el tribunal, la relación tendría cabida en ese contexto si existiera la finalidad de constituir una pareja estable, una finalidad que puede presumirse en las relaciones de este tipo entre los mayores de edad que estudien o trabajen pero que es "menos evidente" entre menores que están todavía en fase escolar y que carecen de otros medios económicos que los que les proporcionan sus padres o tutores, con los que además conviven.

En este caso, debido a las edades de ambos, es "difícil imaginar" que, con el grado de madurez que se les supone, "se pueda tener una relación de pareja con idea de proyecto común y compartido".

"De proyecto futuro no cabe ni pensar. De vinculaciones tampoco. Lo que había entre ambos era la típica relación de enamoramiento que puede prolongarse más o menos en el tiempo, pero en la que no se puede predicar que concurran las notas características de una pareja a los fines previstos en la norma", razona la magistrada ponente de la sentencia, Paz Aldecoa.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Aguirre castiga con menos dinero a la educación pública


Los sindicatos denuncian el cierre de aulas para integrar a inmigrantes y de grupos de nocturno

JAVIER SALAS - MADRID - 12/11/2009 03:00

La partida dedicada a la Educación en los presupuestos para el año 2010 de la Comunidad de Madrid, un total de 4.784 millones de euros, se reduce en más de 50 millones respecto a las cuentas de 2009. El recorte perjudica a los centros públicos, cuyo presupuesto baja un 3%. En cambio, el dinero destinado a financiar la escuela concertada crecerá algo más de un 6%.

El "desmantelamiento de la educación pública" por parte del Ejecutivo de Esperanza Aguirre se ha acentuado este curso, según denuncia la comunidad educativa madrileña Así, el sindicato CGT y asociaciones de profesores y padres destacan, a modo de ejemplo, que se han cerrado más de 20 aulas de enlace (para alumnos inmigrantes con problemas de adaptación), una vez comenzado el curso y sin planificación previa.

"Lo peor es que no podemos saber exactamente cuántas son las aulas cerradas por culpa del secretismo del Gobierno madrileño", lamenta Carlos Sanz, portavoz de la secretaría del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza (STEM).

El "desmantelamiento" no acaba ahí, ya que la Consejería de Educación también ha reducido 11 grupos de Bachillerato del turno nocturno, aquel que permite compatibilizar en muchos casos los estudios con la vida laboral o familiar, según denuncia CCOO.

Más alumnos por clase

Además, en diez institutos de Educación Secundaria se han reducido cupos cuando los grupos, horarios y puestos de profesorado ya se habían establecido. "Este año han sido brutales el incremento de ratio que hemos tenido [más alumnos por clase] y el recorte de plazas de profesorado. Y se siguen cerrando aulas de formación profesional. Ése es su modelo: no tienen ningún interés por la educación", lamenta el secretario general de FETE-UGT de Madrid, José Vicente Mata.


Según este sindicato, también la enseñanza universitaria pública se encuentra en el punto de mira de Aguirre. "Han subido el coste un 20%, con el único objetivo de potenciar a las privadas", asegura.

Por su parte, el secretario general de Enseñanza de CCOO, Francisco García, opina que la Comunidad de Madrid es "la última de la fila en gasto educativo", tanto en función de su PIB como en gasto por alumno. Para Carlos Sanz, de STEM, todo responde a la estrategia de "adelgazar" el gasto en educación, una partida que se sostiene "con una nómina pesadísima" de docentes y educadores.

La portavoz de IU en la Comisión de Educación de la Asamblea de Madrid, Eulalia Vaquero, calificó estos presupuestos como una "agresión a la enseñanza pública, ya que mientras prácticamente todas las partidas se congelan, los recursos destinados a la concertada aumentan un 6%, a pesar de que este curso ha aumentado el número de alumnos que han elegido pública".

Perjudicados

-22% inversiones
El capítulo con el que se pagará la luz, la calefacción y el material escolar se desploma, y se reduce a una cifra similar a la de 2005.

-25% residencia de estudiantes
La partida dedicada en los presupuestos a la Fundación de esta prestigiosa institución se ha reducido un 25%, mientras que la destinada a los profesores de religión crecerá casi un 2%.


Casi dos millones de españoles son alcohólicos, en su mayor parte jóvenes

# Su perfil es nuevo: jóvenes con policonsumos y problemas de conducta.
# Los expertos piden una ley para combatir el consumo entre menores.
# Un 8% de los españoles, más de 3,68 millones, abusa del alcohol

Más de 3,68 millones de españoles (un 8% de la población) abusa del alcohol y casi dos millones (4%) son o están en riesgo de ser adictos a la bebida y necesitan tratamiento.

Son datos de la Federación de Alcohólicos Rehabilitados de España (FARE), responsable de una guía de buenas prácticas en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas. El doctor Francisco Pascual, asesor de la FARE, ha explicado que se habla de abuso cuando el paciente bebe a diario el equivalente a medio litro de vino y de dependencia cuando lo que se consume al día es la cantidad equiparable a una botella de vino de tres cuartos.

Aunque se manejan cifras estimadas de afectados por el alcohol en España -que no cuantifican aspectos importantes como el consumo compulsivo de alcohol entre jóvenes- los registros informatizados que se están creando en las comunidades autónomas darán "datos más concretos de la situación dentro de dos años", apuntó el experto.

No obstante, según el doctor Pascual, la observación que realizan los profesionales que atienden a estos pacientes en clínicas y centros de rehabilitación ha demostrado que, en los últimos años, ha habido un cambio de perfil de estos dependientes, "que antes eran personas de 40 ó 50 años y ahora son jóvenes de unos 20 años de edad, que además de consumir alcohol toma cocaína y cannabis".

"Retomar" la ley contra el alcohol en menores

En los nuevos alcohólicos "el componente psicológico de la dependencia es mucho más fuerte que el componente físico, que se veía años atrás, con los síndromes de abstinencia o los 'delirium tremens'". "Ahora lo que vemos son muchas carencias a nivel conductual, como irritabilidad o carencia de valores", indicó.

Ante esta situación, el especialista considera que una ley para combatir el consumo de alcohol entre los menores, como la que intentó sacar adelante como ministra de Sanidad Elena Salgado, es "una asignatura pendiente de esta sociedad" que "se debería retomar".

Atención, silencio

ANTONIO MUÑOZ MOLINA 14/11/2009

Uno pierde algo y la pérdida es el aliciente para una búsqueda que de otro modo no habría sucedido. Winifred Gallagher tuvo la sensación de perderlo todo de golpe cuando le diagnosticaron un cáncer y a lo largo de los meses del miedo a morir y del tormento de la quimioterapia intuyó algo en lo que hasta entonces no había reparado, una fortaleza personal que desconocía, una capacidad de enfocar su atención en el tiempo presente en vez de mirar hacia la posible negrura del porvenir inmediato o de refugiarse vanamente en la nostalgia de su vida anterior a la enfermedad. En torno a los cincuenta años, Sara Maitland se encontró de un día para otro igual de despojada: sus hijos se habían hecho adultos y vivían por su cuenta, su matrimonio de muchos años se había desintegrado sin drama, su juventud pertenecía ya indudablemente al pasado. Winifred Gallagher descubrió a causa de la enfermedad el misterio de la atención al presente, la facultad fabulosa de la mente humana para concentrarse plenamente en algo, iluminarlo, percibirlo como una revelación, como un tesoro a la vez sólido y fugaz que requiere para ser apreciado el esfuerzo de la inteligencia y de cada uno de los cinco sentidos. Sara Maitland, una mujer a la vez religiosa y activista de izquierdas, feminista militante, recién convertida al catolicismo, hizo un descubrimiento que en el fondo se parece al de Gallagher, y se dedicó igual que ella a explorarlo y a escribir sobre él: ella, que llevaba toda la vida hablando, argumentando, defendiendo la urgencia de las mujeres por levantar la voz en público, se encontró sola en una casa vacía y descubrió el don del silencio. Después de tanta agitación, de tantas palabras, de vivir en el aturdimiento continuo y cotidiano del ruido, Sara Maitland se detuvo un momento a prestar una atención tan aguda como la que estaba ejercitando Winifred Gallagher y decidió que el silencio no iba a ser una desgracia, el espacio en blanco marcado tan sólo por huellas de ausencias, sino el lugar en el que de ahora en adelante quería habitar.

Explorando su propia capacidad de atención, las maravillas que le ofrecía, la dificultad de sostenerla, Winifred Gallagher fue aprendiendo en los meses de su tratamiento que la forma de la vida es la suma de las cosas a las que decidimos estar atentos. Lo que no ves no existe. La voz que tienes cerca y que no escuchas aunque asientas con la cabeza es la de un fantasma. El psicoanálisis nos ha convencido de que nuestra identidad es el drama eternamente representado de unas cuantas desgracias de nuestra infancia más lejana. Revivimos quejumbrosamente agravios del pasado con la misma mezcla de complacencia y masoquismo con que un nacionalista invoca el ultraje de las batallas perdidas hace unos cuantos siglos. Si somos irremediablemente la consecuencia de lo que sucedió o lo que imaginamos que sucedió hace mucho tiempo, reflexiona Gallagher, nuestra vida futura está marcada por la fatalidad. Pero el pasado no existe y no puede corregirse: valdría más concentrar la atención y la energía en evitar la repetición de antiguos errores o mitigar las consecuencias de los que se cometieron. Ni está el mañana (ni el ayer) escrito, dice el poema de Antonio Machado. El mañana ni siquiera está escrito en nuestros circuitos neuronales, recuerda Winifred Gallagher, porque ahora se sabe que el cerebro tiene una plasticidad muy superior a la que se imaginaba hasta hace muy poco, y que continuamente se está modificando, estableciendo nuevas y deslumbrantes conexiones que son los chispazos del aprendizaje, los de la atención maravillada.

El libro de Gallagher se titula Rapt: Attention and the Focused Life; el de Sara Maitland, A Book of Silence. Los dos pertenecen a ese género admirable, tan poco cultivado entre nosotros, que mezcla la autobiografía y la erudición, el amor por la literatura y por la divulgación científica, un dejarse llevar por la materia que lo entusiasma a uno con franca curiosidad y puro deseo de saber, sin ir cargado con el fardo verboso de la egolatría. No sé apenas nada de ninguna de las dos, pero imagino que Winifred Gallagher es una mujer más sensual y más despierta a los placeres mundanos, y Sara Maitland más vulnerable a las seguridades de la ideología, a esos arrebatos de misticismo y ortodoxia que ella misma estudia a lo largo de su libro. Hay algo de desasosiego y fanatismo en su búsqueda, en sus retiros de varias semanas en casas aisladas de toda cercanía humana y batidas por el viento en páramos escoceses, en su gradual exigencia de mayores profundidades de silencio, que acaba llevándola al lugar más silenciosamente desolado de todos, el desierto del Sinaí, donde los profetas bíblicos y los ermitaños del cristianismo primitivo escucharon voces terribles y tuvieron visiones de tentación y apocalipsis. En sus rigurosas soledades Sara Maitland estudia las soledades abismales de otros: la de Cristo en los cuarenta días y cuarenta noches que pasó en ese mismo desierto, la del almirante Byrd, que vivió seis meses solo y en la oscuridad del invierno polar en una cabaña de la Antártida, la de los navegantes solitarios que daban la vuelta al mundo en pequeños veleros, la del náufrago Alexander Selkirk, que pasó solo cinco años en la isla de Juan Fernández e inspiró a Daniel Defoe las aventuras de Robinson Crusoe, la de los monjes tibetanos que se retiran a una gruta del Himalaya para sumergirse en una meditación que tiene algo de catalepsia.

Despertada de la somnolencia en la que vivimos habitualmente todos por el sobresalto del cáncer, Winifred Gallagher se ejercita en prestar atención a las cosas que le importan más: "Las grandes, como mi familia y mis amigos, mi vida espiritual y mi trabajo", dice, "y las más pequeñas, como las películas, los paseos y los martinis de las seis y media de la tarde". Todo conspira cada vez más para distraernos, para aturdirnos, para dejarnos sordos con una incesante cacofonía de reclamos. Pero la sensación de rapto que nos sucede igual en la invención estética y en la pasión amorosa no existe sin la perseverancia de una atención que puede bruscamente transmutarse en algo parecido a un milagro, el único posible, el de la plenitud de lo real.

Tomo notas, con los dos libros abiertos, en un pupitre espacioso de la biblioteca pública, junto a un ventanal inundado por la luz pálida de la mañana de noviembre. Aprendo a estar atento, leyendo a Winifred Gallagher, pero he de estarlo a la vez a lo que leo y a la gente que pasa junto a la ventana, a las acacias de hojas diminutas que brillan al sol con un amarillo de mostaza. Gracias a Sara Maitland soy más consciente de la calidad del silencio que me hace falta para trabajar con placer y provecho, pero también del rumor de las presencias que me hacen compañía, envolviéndome en su cobijo cálido: voces amortiguadas mezclándose, el balbuceo de un bebé en brazos de una madre lectora, el ruido hueco de un teclado en el que alguien escribe. Atención y silencio vuelven memorable el presente.

Rapt: Attention and the Focused Life. Winifred Gallagher. Penguin Press, 2009. 256 páginas. A Book of Silence. Sara Maitland. Granta Books, 2009. 320 páginas. www.saramaitland.com/

jueves, 5 de noviembre de 2009

Infierno en el colegio El 24 % de niños sufre acoso escolar | Los expertos advierten de los efectos directos del ‘bullying’ en la salud de la víctima

  • Anna Lladó
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  • ADN

Ridiculizar, aislar, ningunear vejar, pegar. Elbullying tiene mil formas. Muchas vertientes y muy crueles. En España, el 24 % de niños refiere conductas de acoso escolar, según el informe Cisneros X, de 2007, y elaborado desde las opiniones de 25.000 menores de siete a 17 años. Los expertos advierten de los efectos (a veces demoledores) de este tipo de maltrato.

El bullying ha existido siempre, pero ahora tiene nombre y se denuncia. Son "las conductas de maltrato que atentan contra la dignidad del menor, que se repiten de forma sistemática y que el agredido sabe que no cesarán", apunta Araceli Oñate, autora del Cisneros X y profesora de la Universidad Politécnica de Madrid.

Se trata de violencia física, social y psicológica que tiene unos efectos directos en la salud del menor que la sufre. "El 53 % de niños acosados sufre estrés postraumático", que puede derivar en "somatizaciones, terror nocturno, ataques de pánico, irritabilidad o una disminución de la autoestima", entre otros factores, señala Oñate. El temor que padece es tan brutal que en muchos casos la víctima no es capaz de verbalizar el nombre de su acosador.

Esto, junto al hecho de que "el fin de semana está solo, no tiene amigos en el colegio",son algunas señales para que los padres intuyan que su hijo sufre bullying, apunta Encarna García, presidenta de la Asociación contra el acoso escolar.

Lejos de tópicos, no hay un perfil definido de quien padece este tipo de maltrato: "Es un niño o niña normal, que no tiene por qué ser débil física o psicológicamente", dice Oñate. Pero síes alguien que destaca por algún motivo: el mejor o el peor de clase, la más guapa, el más deportista, el que metió un gol o al que se lo marcaron...

En el caso del agresor, los especialistas sí dibujan un perfil habitual. "Es alguien que no tiene carisma y necesita ser líder; con un mal concepto de él pero que es hábil manipulando", apunta el psicólogo Ferran Barri, presidente de SOS Bullying."La mayoría, un 70 %, no confía en nadie; en muchos casos sufrió violencias anteriores y un abandono emocional. A menudo el acosador está mucho más dañado que su propia víctima", añade Oñate.

El bullyingno entiende de edad, aunque según se avanza en cursos, se reduce; el pico del acoso está en tercero de primaria. Ni tampoco distingue por cuestión de género: el porcentaje de niños y niñas implicados en el bullying es prácticamente igual, pero es un acoso distinto. "En los chicos es más físico; en ellas se excluye y difama", explica Barri.

Erradicar el acoso escolar es posible, sentencian los expertos. "A la mínima sospecha, hay que actuar. No se debe callar", insiste García. "Hay que reforzar las medidas en los centros y establecer protocolos de buen trato", agrega Oñate.

LOS APUNTES

24 horas de acoso con las nuevas tecnologías

El 'bullying' se ejerce también "a través del correo electrónico, los chats y las redes sociales; es demoniaco", lamenta Encarna García. "En internet hay total impunidad y gran difusión; así, la víctima está sometida al maltrato 24 horas", insiste Araceli Oñate.

La causa del maltrato no está en la víctima

Intentar buscar la causa del acoso en la víctima es algo habitual ('Es un frikie', 'Huele mal', 'Viste raro'...). Los expertos recalcan que el agredido no es responsable de nada. En la mayoría de víctimas aparece un gran sentimiento de culpabilidad.

Practicar la violencia aún sale rentable

La violencia sigue estando retribuida con el reconocimiento del grupo. Para acabar con el 'bullying', rechazar -en lugar de premiar- las actitudes violentas es la clave. Y evitar que quien tenga que dejar el centro para conseguir que el acoso cese sea la víctima.

‘BULLYING’: DENUNCIA DEL MALTRATO EN LAS AULAS A TRAVÉS DE LA GRAN PANTALLA

Hablar del problema, denunciarlo, es el inicio de la solución. Se puede hacer de muchas formas, también desde el cine. Se acaba de estrenar Bullying, una película dirigida por Josechu San Mateo, que relata el acoso -físico y psicológico- que sufre un chico por parte de un grupo de compañeros del instituto.

"Es una realidad que hay que denunciar. Tal vez algún padre pueda reconocer la situación" y darse cuenta de que su hijo está siendo maltratado, dice Carlos Fuentes, uno de los actores de la cinta.

Hay escenas muy duras, que impactan e incitan a la reflexión. "Y nos hemos quedado cortos, en crudeza y en edad. Si volviera a hacer la película la haría con niños de nueve años", dice San Mateo.

En su filme, la víctima es Jordi, un chico de 15 años que, tras la muerte de su padre, cambia de ciudad e instituto en busca de una nueva oportunidad. Pero acaba encontrando un infierno, por culpa del acoso que recibe de un compañero lleno de ira, Nacho, y sus secuaces.

Para hacer la película -con un guión que han tramado sociólogos y profesores-, el director contactó con chicos que han sufrido acoso escolar y también con agresores y profesorado.

Los padres también hacen novillos en la escuela

Sólo uno de cada diez progenitores participa de forma activa en la escolarización de sus hijos, según un estudio. Escenifican un divorcio con los docentes que lastra la educación de los niños.

JAVIER SALAS - MADRID - 26/10/2009 06:00

No hay nada peor para la formación de un niño que aquella situación en la que sus padres lo aparcan en el colegio, desentendiéndose de lo que allí sucede hasta que llegan las notas. Y, sin embargo, es un fenómeno que crece sin freno. Desde 1995, el porcentaje de familias implicadas activamente en las asociaciones de madres y padres de alumnos (AMPA) ha pasado del 56% al 22%, según el Ministerio de Educación. De hecho, la actividad en la que más participan los padres con hijos en primaria (después de la aportación de materiales) es la decoración y organización de fiestas. El pasado miércoles, el conseller de Educació catalán, Ernest Maragall, reveló que las AMPA sólo gastan el 20% del presupuesto reservado para sus actividades.

Muy poca cosa para una tarea en la que los expertos aseguran que debe implicarse "toda la tribu". De hecho, los especialistas hablan de que el éxito en el rendimiento escolar depende en un 30% del entorno social, en un 20% del centro educativo y hasta en un 50% de lo que sea capaz de aportar el entorno familiar. Con estos mimbres, no es de extrañar que en Europa, sólo Portugal y Malta superen la tasa de abandono escolar de España durante el Bachillerato.


Las razones que justifican el alejamiento no se encuentran únicamente en la desidia del progenitor. Muchos padres encuentran barreras en los muros de los colegios y profesores que los tratan "como si siempre tuvieran razón ellos, que son los expertos", según asegura Pedro Rascón, presidente de la mayor confederación de padres y madres de alumnos, la CEAPA.

Leyes contradictorias

Las administraciones no ayudan mucho a aclarar la situación. Por un lado, según la Ley Orgánica de Educación (LOE), la responsabilidad de fomentar esas relaciones entre padres y profesores corresponde a estos últimos, desde el centro. En cambio, la norma andaluza de 2008 y el proyecto de Ley de Educación de Aragón recogen por igual que los padres "tienen la obligación de colaborar con los centros docentes y con el profesorado".


Además, de los pocos cauces que existen en la actualidad para la comunicación entre las familias y el claustro, la mayoría están desfasados en la práctica, como denuncia Rascón. "Los consejos escolares han perdido competencias y nunca salen adelante propuestas que impliquen a los padres o que ellos hayan propuesto, salvo el concurso de villancicos y la organización de chocolatadas", protesta. Según Rascón, en cuanto hay discrepancias, la dirección aplica el "rodillo", ya que maneja una mayoría de representantes en el consejo, si se suman los votos del equipo directivo a los del profesorado.

En estos momentos, en que el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha abierto el debate entre las fuerzas políticas para alcanzar un pacto educativo, conviene mejorar el entendimiento entre familias y docentes. Porque el recelo es mutuo: cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, propuso la aprobación de una ley de autoridad para los docentes, las asociaciones de padres fueron las primeras en oponerse. Desde su perspectiva, esta norma no serviría para endurecer las sanciones contra quienes agreden a un profesor y, a cambio, desequilibraría en su contra las relaciones entre padres y educadores.

Para aportar soluciones a este problema, a finales del pasado septiembre, la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE) y la Confederación Católica de Padres de Alumnos (Concapa) crearon un foro de reflexión "sobre la imprescindible colaboración entre la familia y la escuela".

Familia y escuela

Allí, el pedagogo Ángel Miranda presentó el informe que había coordinado: Familia y escuela. La responsabilidad de un compromiso educativo compartido. Según Miranda, se vive "una situación de desencuentro", porque sólo una de cada diez familias ejercen una participación real en la escolarización de sus hijos. Para Miranda, el problema que ha surgido en los últimos años es que los padres ven la escolarización de sus hijos como un servicio: "Actúan con respecto a la escuela como si fuera un hotel o un restaurante, llevan al niño y, si el servicio es bueno, se desentienden".

Por ello, a la hora de plantear respuestas, Miranda comienza por reclamar que los padres "se pringuen" en la educación que han elegido para sus hijos. Pero, sobre todo, es necesario mejorar la comunicación para que los hijos no "jueguen al escondite entre profesores y padres".

A los sindicatos de profesores no les cabe duda de que "la dejación de tareas [por parte de los padres] es una realidad y el sentimiento mayoritario en los claustros", como defiende el secretario general de FETE-UGT, Carlos López.

Con respecto a la suspicacia que denuncian las asociaciones de padres, López la pone en duda: "Puede haber casos excepcionales, pero normalmente el docente ve como una ventaja para su trabajo la participación de los padres". Para el sindicalista, la clave está en concienciar a toda la sociedad de que, si las familias no se implican, "será complicado avanzar".

Unos 200.000 niños madrileños están apretados en clase por falta de docentes

  • El ministerio recomienda que no se superen los 30 alumnos por clase.
  • El 18,5% de alumnos estudian en aulas masificadas, pero la Consejería de Educación asegura que cumple la ley.
  • Hay 160 profesores menos y problemas para cubrir las bajas.

MARIO TOLEDO. 29.10.2009

Pocos profesores para muchos niños. Ésta es, en pocas palabras, la situación de las aulas madrileñas. De los 1.082.855 alumnos matriculados este curso en la región, 200.000 (18,5%) estudian en aulas saturadas, según CC OO. Mientras, la FAPA Giner de los Ríos calcula que "la inmensa mayoría de las aulas roza las ratios, se aprovechan al máximo los espacios", según su presidente José Luis Pazos.

Para medir la masificación escolar se hace uso de las ratios, es decir, el número máximo de alumnos que debe haber en cada clase. El ministerio de Educación recomienda que no se superen los 25 alumnos por profesor en Primaria ni los 30 chavales por docente en Secundaria. De los 200.000 alumnos que sobrepasan estos límites en Madrid, 185.000 cursan estudios en escuelas privadas o concertadas y 15.000, en centros públicos.

El origen de esa saturación está en la escasez de profesorado. "El actual curso se inició con 160 docentes menos de lo que se planificó en junio", explica el portavoz de Enseñanza de CC OO, Francisco García. Según sus estimaciones, harían falta 4.000 profesores más "para dar clase sin problemas". Actualmente hay 50.000 en la pública y 22.000 en la privada-concertada.

La Consejería de Educación niega que haya masificación: "Todos los centros de la Comunidad tienen los recursos suficientes para cumplir las normas, en lo que a ratios se refiere, que marca la Ley Orgánica de Educación".

"Se ponen parches"

Pero la carencia de docentes provoca problemas a la hora de impartir clase. Al no haber profesores suficientes, las direcciones de los centros están teniendo dificultades para cubrir a los docentes que piden una baja. En estos casos, "se ponen parches para evitar que los alumnos pierdan clase", cuenta García.

Los profesionales denuncian que la mayoría de veces se cubren bajas con profesores de refuerzo, que no son especialistas en la materia que deben impartir. En otras ocasiones, se cuadran los turnos para que el resto de docentes hagan horas extra durante el tiempo que dura la baja de su compañero. Incluso, "se dan casos de centros donde ni siquiera se cubren las bajas de baja duración". Todo ello supone que los estudiantes pueden pasar semanas sin ver al profesor que les corresponde.

Rosa Mª Morales, estudiante: "Estamos desde inicio de curso sin profesor"

Rosa María y sus compañeros de instituto están indignados: "Nos falta un profesor desde principio de curso", cuenta. Llegaron a clase en septiembre y el docente se puso de baja sin que nadie lo sustituyera, por lo que han perdido todas las clases. "Su falta nos afecta de forma grave, la mayoría de las horas lectivas no las imparte", explica Rosa María. Han pedido un recambio, "pero hasta hoy todo son pegas".