domingo, 14 de diciembre de 2008

El diario de Ana Frank

Ana Frank


Estatua de Anne Frank en Utrecht (Países Bajos)

Annelies Marie "Anne" Frank, conocida en castellano como Ana Frank (12 de junio de 1929 - marzo de 1945) fue una niña judía alemana, que dejó constancia en su diario de sus experiencias en un escondrijo o desván construido en un edificio de oficinas, mientras se ocultaba con su familia de los nazis en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial. Su familia fue capturada y llevada a distintos campos de concentración alemanes, donde morirían todos salvo su padre, Otto. Anne fue enviada a los campos de concentración nazis de Auschwitz el 2 de septiembre de 1944 y más tarde al campo de concentración de Bergen-Belsen. Murió allí de fiebre tifoidea a finales de febrero o principios de marzo de 1945, pocos días antes de que éste fuera liberado.

Años después, su padre publicó su famoso diario, conocido en español como el Diario de Ana Frank.

Biografía

Nació en Fráncfort del Meno (Hesse), siendo la segunda hija de Otto Heinrich Frank (12 de mayo de 1889 - 19 de agosto de 1980) y su mujer Edith Hollander (16 de enero de 1900 - 6 de enero de 1945), una familia de patriotas alemanes que habían participado en la Primera Guerra Mundial. Tenía una hermana mayor, Margot Frank (16 de febrero de 1926 - marzo de 1945). Junto con su familia, tuvo que mudarse a Ámsterdam, huyendo de los nazis. Allí le regalaron un diario al cumplir los trece años. Muy poco después, su familia tuvo que ocultarse en un escondrijo, la Achterhuis, situada en un viejo edificio en el Prinsengracht, un canal en el lado occidental de Ámsterdam, y cuya puerta estaba escondida tras una estantería. Allí vivieron durante la ocupación alemana, desde el 9 de julio de 1942 hasta el 3 de agosto de 1944.

En el escondite había 8 personas: sus padres, Otto y Edith Frank; ella y su hermana Margot; el señor Dussel, un dentista judío cuyo nombre real era Fritz Pfeffer, y el señor y la señora van Daan con su hijo Peter (cuyo apellido real era van Pels). Durante aquellos años, Anne escribió su diario, en el que describía su miedo a vivir escondida durante años, sus nacientes sentimientos por Peter, los conflictos con sus padres, y su vocación de escritora. Pocos meses antes de ser descubiertos, empezó a reescribir su diario con la idea de publicarlo tras la guerra.

Después de más de dos años, un informador holandés guió a la Gestapo a su escondite. Fueron arrestados por la Grüne Polizei y, el 2 de septiembre de 1944 toda la familia fue trasladada en tren de Westerbork a Auschwitz, viaje que les llevó tres días. Mientras tanto, Miep Gies y Elly Vossen, dos de los que los protegieron mientras estuvieron escondidos, encontraron y guardaron el diario.

Anne, Margot y Edith Frank, la familia van Pels y Fritz Pfeffer no sobrevivieron a los campos de concentración nazis (aunque Peter van Pels murió durante las marchas entre campos de concentración). Margot y Anne pasaron un mes en Auschwitz-Birkenau y luego fueron enviadas a Bergen-Belsen, donde murieron de fiebre tifoidea en marzo de 1945, poco antes de la liberación. Sólo Otto logró salir de los campos de concentración con vida. Miep le dio el diario, que editaría con el fin de publicarlo con el título Diario de Ana Frank, que ha sido ya publicado en 60 idiomas.

La tumba de Anne y Margot Frank está en el lugar donde estaba el Bergen-Belsen.

La foto de la estatua de Anne Frank se encuentra en Amsterdam, justo detrás de la Iglesia, y no en Utrecht

Antes de esconderse [editar]

Estrella de David del tipo que todo judío estaba obligado a portar durante la ocupación nazi.

Al cumplir trece años, el 12 de junio de 1942, Anne recibió un pequeño cuaderno que había señalado a su padre en una vitrina unos días antes. Si bien se trata de un libro de autógrafos, empastado en tela a cuadros rojo y negro, con una pequeña cerradura en el frente, Anne ya había decidido que lo utilizaría como diario. Empezó a escribir en él casi inmediatamente, describiéndose ella y su familia así como su vida diaria en casa y en el colegio. A falta de una "amiga del alma", según Ana, le escribía a su diario como si estuviera dirigiéndose a una amiga, llamaba Kitty a su diario y usaba "Querida Kitty" como frase introductoria. Escribió sobre sus resultados en clase, sus amigos, chicos con los que simpatizaba y los lugares que prefería visitar en su vecindario. Si bien estos primeros escritos en su diario muestran que su vida era en muchas formas la vida típica de una escolar, también reseña los cambios que se van implantando desde la ocupación alemana. Algunas referencias parecen casuales y sin gran énfasis, sin embargo en algunas partes describe con mayor detalle la opresión que cada día va en aumento. Escribió acerca de las estrellas que todos los judíos estaban obligados a portar en público, y también enumeró algunas de las restricciones y persecuciones impuestas en la vida cotidiana de la población judía de Ámsterdam.

En julio de 1942, Margot Frank recibió un aviso ordenándole presentarse para deportación hacia un campo de trabajo. Anne fue entonces informada de un plan que Otto había preparado con sus empleados de mayor confianza, y que ya conocían Edith y Margot desde hacía pocos días. La familia se escondería en cuartos camuflados en las instalaciones de la empresa en la Prinsengracht, una calle al borde de uno de los canales de Ámsterdam.


Vida en la achterhuis

Fachada principal del edificio Opekta en la Prinsengracht en 2002. Las oficinas de Otto Frank se encontraban al frente del edificio y la achterhuis se encontraba detrás.

El 8 de julio de 1942, la familia se mudó al escondite preparado. Su apartamento fue dejado en desorden para hacer pensar que había sido abandonado de manera súbita, y Otto Frank dejó una nota de la que se podía deducir que habían logrado escapar hacia Suiza. Como los judíos no podían utilizar los transportes públicos debieron caminar varios kilómetros desde su casa hasta el refugio, portando cada uno todas las vestimentas que pudieron, dado que no podían correr el riesgo de ser vistos con equipajes. La achterhuis (palabra holandesa en la que huis significa casa y achter, atrás), era un espacio de tres pisos en la parte posterior del edificio con acceso a un patio detrás de las oficinas de Opekta. En el primer nivel había dos pequeñas habitaciones, con un baño adjunto sobre el que se encontraba una gran habitación, con otra más pequeña adjunta. De esa habitación pequeña se subía hacia el ático. La puerta de la achterhuis fue cubierta con una estantería para que no se la pudiera ver. Anne se referiría más tarde a este espacio como el Anexo Secreto. El edificio principal, situado a una manzana de Westerkerk, era un edificio banal, típico de los barrios del oeste de Ámsterdam.

Victor Kugler (en ediciones antiguas nombrado como Kraler), Johannes Kleiman (Koophuis), Miep Gies y Elisabeth "Bep" Voskuijl eran los únicos empleados que sabían del escondite y, junto con Jan, el esposo de Gies y Johannes Hendrik Voskuijl, el padre de Voskuijl, eran quienes ayudaban a los Frank a sobrevivir durante la duración de su confinamiento. Ellos eran el único contacto entre el exterior y los ocupantes de la casa, y los mantenían informados de las noticias de guerra y de los eventos políticos. Eran también los proveedores de todo lo necesario para la seguridad y supervivencia de la familia; el abastecimiento de comida resultaba cada vez más difícil a medida que el tiempo transcurría. Anne escribió sobre la dedicación y sobre los esfuerzos para levantarles el ánimo durante los momentos más peligrosos. Ellos eran conscientes de que la pena capital era la aplicable en aquel momento por dar refugio a judíos.

A finales de julio, se les unió la familia van Pels (Van Daan): Hermann, Auguste, y Peter de 16 años, y más tarde en noviembre llegó Fritz Pfeffer (Dussel), dentista y amigo de la familia. Anne escribió sobre lo bueno que era tener otras personas con quién hablar, pero las tensiones rápidamente se presentaron en este grupo de personas que debían compartir confinados este escondite. Luego de compartir su habitación con Pfeffer Anne terminó por considerarlo insoportable, y se peleó con Auguste van Pels, a quién consideraba fuera de sus cabales. Su relación con su madre se hizo difícil también y Anne escribió que sentía tener poco en común con ella por ser su madre demasiado abstraída. Aunque algunas veces discutió con Margot, escribió sobre un lazo inesperado que se había desarrollado entre ellas, aunque con quién se sentía más cercana era con su padre. Tiempo más tarde, también comenzó a apreciar la gentileza de Peter van Pels y hasta llegaron a tener sentimientos románticos.

Anne pasaba la mayor parte de su tiempo leyendo y estudiando, al tiempo que continuaba escribiendo en su diario. Además de narrar los eventos transcurridos, Anne escribía sobre sus sentimientos, creencias y ambiciones, temas de los que no hablaba. Al sentirse más segura sobre su forma de escribir, al mismo tiempo que crecía y maduraba, escribía sobre temas más abstractos, como sus creencias en Dios, o sobre cómo definía ella la naturaleza humana. Escribió regularmente hasta su anotación final, el 1 de agosto de 1944.

Arresto y vida en los campos de concentración

La mañana del 4 de agosto de 1944 la Grüne Polizei asaltó la achterhuis siguiendo una pista de un informador que nunca fue identificado.[1] Conducido por el Sargento del Cuerpo de Protección (SS) Karl Silberbauer del Servicio de Seguridad (SD), el grupo contaba con al menos tres miembros de la Policía de Seguridad. Los inquilinos fueron introducidos en camiones y trasladados para someterlos a interrogatorio. Victor Kugler y Johannes Kleiman fueron encarcelados, pero a Miep Gies y a Bep Voskuijl les permitieron marcharse. Más tarde regresarían a la achterhuis, donde encontraron las anotaciones de Anne desparramadas por el suelo. Las recogieron, así como varios álbumes de fotos de la familia, y Gies se propuso devolvérselos a Anne cuando la guerra hubiese terminado.

Llevaron a los miembros de la casa a un campo en Westerbork. Siendo aparentemente un campo de tránsito donde hasta ese momento habían pasado más de 100.000 judíos, y el 2 de septiembre el grupo fue deportado en el que sería su último traslado desde Westerbork hasta el campo de concentración de Auschwitz. Tras tres días de viaje llegaron a su destino, y los hombres y mujeres fueron separados según su sexo, para no volverse a ver más. De los 1019 pasajeros, 549 – incluyendo niños menores de 15 años – fueron seleccionados y enviados directamente a las cámaras de gas en las que fueron asesinados. Anne había cumplido 15 años tres meses antes y se libró, y aunque todos los de la achterhuis sobrevivieron a la selección, Anne creyó que su padre había sido asesinado.

Junto con las otras mujeres no seleccionadas para la muerte inmediata, Anne fue obligada a permanecer desnuda para desinfectarla, le raparon la cabeza y le tatuaron un número de identificación en el brazo. Durante el día usaban a las mujeres para realizar trabajos forzados y, por la noche, las hacinaban en barracones frigoríficos. Las enfermedades se propagaban velozmente y en poco tiempo Anne terminó con la piel cubierta de costras.

El 28 de octubre comenzó la selección para reubicar a las mujeres en Bergen-Belsen. Más de 8,000 mujeres, Anne Frank, Margot Frank y Auguste van Pels incluidas, fueron transportadas, pero Edith Frank se quedó atrás. Se levantaron tiendas para acoger la afluencia de prisioneros, entre ellos Anne y Margot, y a medida que la población aumentaba el índice de mortandad debido a enfermedades aumentó rápidamente. Anne pudo juntarse por un breve periodo con dos amigas, Hanneli Pick Goslar (llamada "Lies" en el diario) y Nanette Blitz, quienes sobrevivieron a la guerra. Contaron cómo Anne, desnuda salvo por un trozo de manta, les explicó que infestada de piojos, se había despojado de sus ropas. La describieron como calva, demacrada y temblorosa, pero a pesar de su enfermedad les dijo que estaba más preocupada por Margot, cuyo estado parecía más grave. Goslar y Blitz no llegaron a ver a Margot, que permaneció en su litera, demasiado débil como Anne les dijo que estaban solas, y que sus padres habían muerto.


Lápida de Anne y Margot Frank en Bergen-Belsen

En marzo de 1945 una epidemia de fiebre tifoidea se propagó por todo el campo; se estima que terminó con la vida de 17.000 prisioneros. Los testigos contaron más tarde que Margot, debilitada como estaba, se cayó de su litera y murió como consecuencia del golpe, y que pocos días después Anne también murió. Se cree que esto sucedió pocas semanas antes de que el campo fuese liberado por tropas británicas el 15 de abril de 1945, y aunque la fecha exacta no fue registrada, se considera que pudo ocurrir entre finales de febrero y mediados de marzo.

Tras la guerra, de los aproximadamente 110.000 Judíos que fueron deportados desde los Países Bajos durante la ocupación Nazi, sólo 5.000 sobrevivieron.

De los ocho inquilinos de la achterhuis, sólo el padre de Anne sobrevivió. Herman Van Pels, fue gaseado justo tras la llegada del grupo a Auschwitz-Birkenau, el 6 de septiembre de 1944. Su esposa Auguste murió entre el 9 de abril y el 8 de mayo de 1945, en Alemania o en Checoslovaquia. Su hijo Peter murió el 5 de mayo de 1945 en el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, después de ser trasladado andando desde Auschwitz.

El Dr. Friedrich Pfeffer, murió el 20 de diciembre de 1944 en el campo de concentración de Neuengamme. La madre de Ana, Edith Hollander, murió el 6 de enero de 1945, en Auschwitz-Birkenau. Johannes Kleiman y Victor Gustav Kugler, socios comerciales de Otto Frank que ayudaron a los anteriores mientras permanecieron escondidos, fueron arrestados por ayudar a la familia Frank. Ambos fueron sentenciados a realizar un Arbeitseinsatz (servicio de trabajo) en Alemania, y ambos sobrevivieron a la guerra.

El diario de Anne Frank

Publicación del diario

Otto Frank sobrevivió y regresó a Ámsterdam. Fue informado del fallecimiento de su esposa, también fue informado de que sus hijas habían sido transferidas a Bergen-Belsen, quedando con la esperanza de que lograran sobrevivir. En julio de 1945, la Cruz Roja confirmó las muertes de Anne y Margot y fue sólo entonces cuando Miep Gies le dio el diario. Luego de leer el diario comentó no haberse dado cuenta de cómo Anne había mantenido un registro tan exacto y bien escrito de su estadía juntos. Tratando de cumplir póstumamente el deseo de Anne expresado en el diario de convertirse en escritora, decidió intentar hacerlo publicar. Al preguntársele muchos años después sobre su primera reacción, respondió sencillamente: «Nunca supe que mi pequeña Anne era tan profunda».

El diario de Anne se inicia como una expresión privada de sus pensamientos íntimos, expresando la intención de nunca permitir que otros lo leyeran. Describe cándidamente su vida, su familia y compañeros y su situación, mientras empieza a reconocer su ambición de escribir novelas y publicarlas. En el verano de 1944, escuchó una transmisión de radio de Gerrit Bolkestein— miembro del gobierno Holandés en el exilio— que decía que al terminar la guerra crearía un registro público de la opresión sufrida por la población de su país bajo la ocupación alemana. Mencionó la publicación de cartas y diarios, de manera que Anne decidió que contribuiría con su diario. Comenzó a corregir su escritura, a eliminar secciones y a reescribir otras, en vista de su publicación. A su cuaderno original, anexó varios cuadernos adicionales y hojas sueltas. Se creó pseudónimos para los miembros del grupo y sus benefactores. La familia van Pels se convirtió en Hermann, Petronella y Peter van Daan; Fritz Pfeffer pasó a llamarse Albert Düssell. Otto Frank utilizó la versión original del diario, conocida como "versión A", y la versión corregida, conocida como "versión B", para producir la primera versión para ser publicada. Retiró algunos pasajes, sobre todo aquellos en los que se refería a su esposa en términos poco halagadores, así como secciones en las que hablaba de detalles íntimos respecto a su floreciente sexualidad. Restauró las verdaderas identidades de su familia, pero retuvo los pseudónimos de las otras personas.

Frank llevó el diario a la historiadora Anne Romein, quien intentó publicarlo sin éxito. Luego se lo pasó a su esposo Jan Romein, quien escribió un artículo sobre el libro con el título de "Kinderstem" ("La voz de una niña") en el periódico Het Parool el 3 de abril de 1946. Escribió que el diario "pausadamente expresado en la voz de una niña, muestra todos los odios del fascismo, mejor que las evidencias de los juicios de Nuremberg todas juntas" [1]. Su artículo atrajo la atención de los editores y el diario fue publicado en 1947, seguido de una reimpresión en 1950. Albert Hackett escribió una pieza de teatro basada en el diario, estrenada en Nueva York en 1955, que recibió el Premio Pulitzer de Teatro. La pieza fue llevada al cine en 1959 con el título El diario de Anne Frank. Fue protagonizada por la actriz Millie Perkins, y Shelley Winters, que caracterizó a la señora Van Pels, consiguió el Oscar a Mejor Actriz Secundaria, que entregará a la Casa de Anne Frank. La película obtiene una buena acogida y se hace acreedora de otros dos Oscar. Sin embargo, no se convierte en un gran éxito de taquilla, aunque despierta tal atención que aumenta el interés mundial por el libro. El diario ha crecido en popularidad con el pasar de los años, y es lectura obligatoria en bachillerato en varios países, y en varios estados de los Estados Unidos. En febrero de 2008 está previsto[2] el estreno en Madrid del musical El Diario de Ana Frank. Un Canto a la Vida [2]. Es la primera vez que la Fundación Anne Frank cede los derechos a una empresa para representar un musical sobre Anne Frank y su obra en todo el mundo.

En 1986, se publicó una edición crítica del diario [3]. Compara secciones originales con secciones modificadas por el padre, e incluye una discusión relativa a su autenticidad así como datos históricos sobre su familia.

En 1988, Cornelis Suijk—antiguo director de la Fundación Anne Frank y presidente de la Fundación para la educación sobre el Holocausto de los Estados Unidos — anunció que había obtenido cinco páginas que habían sido eliminadas por Otto Frank del diario antes de su publicación; Suijk afirma que Otto Frank le entregó esas páginas poco antes de su muerte en 1980. Las páginas eliminadas contienen comentarios muy críticos de Anne Frank hacia la relación matrimonial de sus padres y hacia su madre [4]. La decisión de Suijk de reclamar derechos de autor sobre las cinco páginas para con ello financiar su fundación en los Estados Unidos causó controversia. El Instituto Holandés de Documentación de Guerra, actual propietario del manuscrito solicitó que le fueran entregadas las páginas faltantes. En 2000 el Ministerio Holandés de Educación, Cultura y Ciencia accedió a donar 300.000 dólares a la fundación de Suijk y las páginas fueron entregadas en 2001 [5]. Desde entonces, han sido incluidas en las nuevas ediciones del diario.

En 2004, se publicó un nuevo libro en Holanda, titulado Mooie zinnen-boek ("Libro de las bellas citas"), que contenía fragmentos de libros y poemas cortos que Anne recopiló, por consejo de su padre, durante su permanencia en la Achterhuis.

Elogio a Anne Frank y su diario

En su introducción a la primera edición del diario en los Estados Unidos, Eleanor Roosevelt lo describió como "uno de los más sabios y conmovedores comentarios que he leído sobre la guerra y su impacto en los seres humanos". El escritor soviético Ilya Ehrenburg diría más tarde: "una voz que habla por la de seis millones; la voz no de un sabio o un poeta, sino la de una muchacha corriente". [6] (enlace en inglés). A medida que ha crecido la talla de Anne Frank como escritora y humanista, se ha convertido en un símbolo del Holocausto y más ampliamente como una representante de la persecución. Hillary Rodham Clinton, en su discurso de acogida de un Premio Humanitario Elie Wiesel en 1994, citó del diario de Anne Frank y dijo que "nos despierta frente a la locura de la indiferencia y el terrible precio que supone para nuestros jóvenes", que relacionó con los recientes acontecimientos ocurridos en Sarajevo, Somalia y Rwanda [7] (enlace en inglés). Tras recibir el premio humanitario de la Fundación Anne Frank en 1994, Nelson Mandela se dirigió a una multitud en Johannesburgo, diciendo que había leído el diario de Anne Frank mientras estaba en prisión y que "obtuvo un gran aliento de él". Comparó la lucha de Anne contra el nazismo con la suya propia contra el apartheid, trazando una línea paralela entre las dos filosofías con el comentario "porque estas creencias son evidentemente falsas, y porque fueron, y siempre serán, desafiadas por los semejantes a Anne Frank, están destinadas al fracaso". [8]

En el mensaje final de la biografía sobre Anne Frank de Melissa Müller, Miep Gies trató de disipar lo que creía era una creencia equivocada que iba en aumento, "Anne simboliza a los seis millones de víctimas del Holocausto", escribiendo: "la vida y muerte de Anne era su propio destino, un destino individual que se repitió seis millones de veces. Anne no puede, y no debe, representar a los muchos individuos a los que los nazis robaron sus vidas... Pero su destino nos ayuda a aceptar la inmensa pérdida que sufrió el mundo por culpa del Holocausto".

El diario ha sido también alabado por su mérito literario. Comentando el estilo de redacción de Anne, la dramaturga Meyer Levin que trabajó con Otto Frank en la dramatización del diario poco después de su publicación [9] lo alabó por "mantener la tensión de una novela bien construida" [10], mientras que el poeta John Berryman escribió que era una representación única, no sólo de la adolescencia si no también del "proceso misterioso y fundamental de un niño que se convierte en adulto, como sucede en realidad" [11]. Su biógrafa Melissa Müller dijo que escribió "en un estilo preciso, confiado y económico, pasmoso en su franqueza". Su escritura es en gran parte un estudio de personajes, y examina a cada persona de su círculo con un ojo astuto, inflexible. Es de vez en cuando cruel y a menudo parcial, sobre todo en sus representaciones de Fritz Pfeffer y de su propia madre, y Müller explica que canalizó los "cambios de humor normales en la adolescencia" a través de su obra. Su examen de sí misma y de lo que la rodeaba se mantiene durante un largo período de tiempo de modo introspectivo, analítico, altamente autocrítico, y en los momentos de frustración relata la batalla que se libra en su interior entre la "Anne buena" que desea ser, y la "mala" que cree ser. Otto Frank recordó a su editor explicando por qué pensaba que el diario se leería tan extensamente, con el comentario "dijo que el diario abarca tantas etapas de la vida que cada lector puede encontrar algo que lo conmueva".

Desafíos por parte de quienes niegan el Holocausto y acciones legales

Desde su publicación se ha puesto empeño en desacreditar el diario, y desde mediados de 1970 David Irving (historiador y negacionista del Holocausto) ha sido constante al aseverar que el diario no es auténtico [12]. Según el también negacionista Robert Faurisson, el diario no fue realmente escrito por Anne Frank, ya que contiene páginas escritas con bolígrafo, inventado en 1938 y patentado en Argentina el 10 de junio de 1943, pero que no habría sido introducido en Alemania hasta un año después, fecha en la que Anne había sido ya trasladada al campo de concentración (2 de septiembre de 1944) y su diario estaba terminado. Las continuas declaraciones públicas hechas por quienes niegan el Holocausto llevaron a Teresien da Silva a comentar en 1999, en nombre de la Casa de Anne Frank, que "para muchos extremistas de derechas (Anne) demuestra ser un obstáculo. Su testimonio de la persecución de los judíos y su muerte en un campo de concentración están bloqueando el camino para la rehabilitación del nacional-socialismo".

Desde los años 50 la negación del Holocausto ha sido una infracción criminal en algunos países europeos, y se ha hecho uso de la ley para prevenir un aumento de la actividad neonazi. En 1959 Otto Frank tomó acciones legales en Lübeck contra Lothar Stielau, un profesor de colegio y antiguo miembro de las Juventudes Hitlerianas que publicó un documento estudiantil en el que describió el diario como una falsificación. La corte examinó el diario y concluyó en 1960 que éste era auténtico. Stielau se retractó de su afirmación anterior, y Otto Frank no llevó su demanda más lejos.

En 1958 un grupo de manifestantes desafió a Simon Wiesenthal durante una representación del Diario de Anne Frank en Viena asegurando que Anne Frank nunca existió, y le pidieron que probase su existencia encontrando al hombre que la había arrestado. Empezó a buscar a Karl Silberbauer y lo encontró en 1963. Cuando fue entrevistado, Silberbauer admitió en seguida su papel, e identificó a Anne Frank en una fotografía como una de las personas que fueron arrestadas. Proporcionó una versión completa de acontecimientos y recordó haber vaciado en el suelo una maleta llena de papeles. Su declaración corroboró la versión de los hechos que había sido presentada anteriormente por testigos como Otto Frank.

En 1976 Otto Frank emprendió acciones contra Heinz Roth, de Fráncfort, que publicó folletos que indicaban que el diario era una falsificación. El juez decidió que si publicaba nuevas afirmaciones en esa línea sería condenado a pagar una multa de 500.000 marcos alemanes y se enfrentaría a una sentencia de seis meses de cárcel. Dos casos fueron desestimados por los tribunales alemanes en 1978 y 1979 amparándose en el derecho a la libertad de expresión, en vista de que la queja no había sido llevada a cabo por ninguna "parte perjudicada". El tribunal declaró en cada caso que si se hacía una nueva petición desde una parte perjudicada, como Otto Frank, se podrían abrir diligencias por difamación.

La controversia llegó a su punto más alto en 1980 con el arresto y juicio de dos neonazis, Ernst Römer y Edgar Geiss, que fueron juzgados y encontrados culpables de la creación y distribución de impresos denunciando la falsedad del diario, a lo que siguió una querella de Otto Frank. Durante la apelación, un equipo de historiadores examinó los documentos de acuerdo con Otto Frank, y determinaron su autenticidad.

Con la muerte de Otto Frank en 1980, el diario original, incluyendo cartas y hojas sueltas, fue dejado en herencia al Instituto para la Documentación de la Guerra de los Países Bajos, que llevó a cabo en 1986 un estudio forense del diario a través del Ministerio de Justicia de los Países Bajos. Tras cotejar la caligrafía con ejemplares de autoría probada determinaron que coincidían, y que el papel, pegamento y tinta empleados eran fáciles de adquirir durante el período en el que se afirmaba que el diario había sido escrito. Su determinación final fue que el diario era auténtico. El 23 de marzo de 1990 el Tribunal Regional de Hamburgo confirmó su autenticidad.

Legado

El 3 de mayo de 1957 un grupo de ciudadanos, incluido Otto Frank, establecieron la Fundación Anne Frank en un esfuerzo por salvar el edificio Prinsengracht de la demolición, y para hacerlo accesible al público. Otto Frank insistió en que el propósito de la fundación sería el de fomentar el contacto y la comunicación entre jóvenes de diferentes culturas, religiones y razas, y oponerse a la intolerancia y a la discriminación racial.

La Casa de Anne Frank abrió sus puertas el 3 de mayo de 1960. Consiste en el almacén Opekta, las oficinas y la achterhuis, sin amueblar, para que los visitantes pudiesen caminar libremente por todas las habitaciones. Se conservan algunas reliquias personales de sus antiguos inquilinos, por ejemplo las fotografías de estrellas de cine pegadas en la pared por Anne, una porción del papel pintado sobre el que Otto Frank marcaba la altura de sus hijas mientras crecían y un mapa en la pared sobre el que registró el avance de las aliados, todo ello protegido ahora por láminas de plexiglás. Desde la pequeña habitación que fuera una vez hogar de Peter van Pels, un pasillo conecta el edificio con sus vecinos, también adquiridos por la Fundación. Estos otros edificios guardan el diario, así como exposiciones no permanentes que describen diversos aspectos del Holocausto y muestras más contemporáneas de la intolerancia racial en diversos lugares del mundo. Se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de Holanda, y cada año la visitan más de medio millón de personas.

En 1963 Otto Frank y su segunda mujer, Fritzi, establecieron el Anne Frank Fonds como una organización de beneficencia, con base en Basilea, Suiza. El Fonds recauda dinero para donarlo a las causas que lo necesitan. Tras su muerte, Otto legó los derechos sobre el diario al Fonds, con la cláusula de que los primeros 80.000 francos suizos producidos como beneficio cada año se distribuyeran entre sus herederos, y que cualquier ingreso por encima de esa cantidad se destinase al Fonds para su uso en los proyectos que sus administradores considerasen digno de ello. Proporciona, con carácter anual, financiación para el tratamiento médico de los Justos entre las naciones. Se ha esforzado por educar a los jóvenes contra el racismo y ha prestado algunos de los manuscritos de Anne Frank al Museo Conmemorativo del Holocausto de los Estados Unidos en Washington, D.C. para una exposición en 2003. Su informe anual para ese mismo año dio cierta cuenta de su esfuerzo para realizar contribuciones a nivel global, con su apoyo a proyectos en Alemania, Israel, India, Suiza, el Reino Unido y los Estados Unidos [13].

http://www.annefrank.org/content.asp?pid=2&lid=4

10 diciembre 2008

Es realmente increíble el libro de Ana yo lo leí por ser obsequio de cumpleaños cuando tenía la misma edad que ella tenía al escribir su diario, comprendí y aprendí miles de cosas gracias a sus letras y hoy en día no me canso de recomendarlo, realmente es una lección de vida ese libro! Y segura que algún día se me hará visitar su museo...

Naara B. Peregrina Castillo - Puebla - México

28 noviembre 2008

He leído el libro recientemente y me ha parecido que el horror nazi hoy en día nos sigue produciendo escalofríos. La pena que me ha quedado es que ella todavía tenía la esperanza de poder salir del escondite para poder ser por fin felíz y terminar de realizarse como mujer. Esperemos que se extinga el racismo de una vez!!

Lucrecia - Tenerife - España

18 noviembre 2008

Desde que leí ese libro sentí una gran identificación con Ana y con su historia. Fue mi inspiración en la adolescencia. Hoy día mi hija de 7 años lleva su nombre: Annelies Marie. Hemos visto la exposición "Ana frank Itinerante" y me ha tocado enseñarle a mis hijos lo terrible del racismo, el nazismo y la intolerancia. Gracias a esa niña inolvidable que escribió ese bello Diario.

Haag - Caracas - Venezuela

13 noviembre 2008

Me encantó leer e el diario de Ana Frank, se nota que la niña ha sido muy fuerte para soportar todo lo que le ha pasado. Es muy inteligente, astuta que trata de pasar por una horrible situación. La verdad es un ejemplo para seguir, y que ya no exista el racismo ni ningún tipo de discriminación hacia las personas, como Ana ha sufrido. Gracias Ana por permitirnos leer tu historia de vida, tus días vividos en el anexo, por ser valiente y madura. Me hubiera gustado que ese no fuera tu final...

Dana Barcia - Rio Gallegos, Santa Cruz - Argentina

9 noviembre 2008

Ana frank significa para mi un ejemplo de fortaleza, de esperanza, de amor y mas que todo de ser una persona capaz de conmover a miles de personas que como yo nos identificamos con ella y ese portal nos muestra un poco de toda ese grandeza encerrada en un adolescente de 15 años. Gracias por todo Ana lo único que me queda decir es que como tu misma dijiste haz quedado perpetuada aun después de tu muerte

Pamela - trujillo - Perú

http://www.annefrank.org/Forms/TF5_1_Gastenboek.asp?pid=36&lid=4

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