viernes, 9 de noviembre de 2018

Mes de noviembre. Prevención de la violencia de género









Por qué el día contra la violencia de género es el 25 de noviembre









El 27,4% de los jóvenes cree que la violencia machista es "normal" en la pareja


EFE. 13.11.2017 - 13:50h 



El 27,4% de los jóvenes de entre 15 y 29 años cree que la violencia machista es "una conducta normal" en el seno de una pareja, y el 31,5% cree que es un problema que aumenta progresivamente por culpa de la población inmigrante. Son dos de las conclusiones extraídas del Barómetro 2017 del ProyectoScopio, elaborado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, tras entrevistar a 1.247 jóvenes de 15 a 29 años el pasado mes de abril. Por su parte, el 21,2% considera que es un tema politizado que se exagera y casi un 7% cree que es un problema inevitable que, aunque esté mal, siempre ha existido.

En un comunicado, el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud ha explicado que este tipo de opiniones sobre la violencia machista es superior entre los varones y en los niveles de estudios inferiores. Solo existe un mayor acuerdo con ellas cuando se dice que "es un problema social muy grave", una afirmación en la que se muestran de acuerdo el 87% del total de la población joven encuestada.

Factores de exclusión 

Otras preguntas del barómetro se referían a la discriminación y, en general, los jóvenes reconocen que hay factores de exclusión por encima del género. Por ejemplo, un 47,9% reconoce la identidad y la orientación sexuales como motivo de discriminación; un 45,1% apunta al origen étnico o racial; un 38% al aspecto físico y el 29,3% señala la nacionalidad. Asimismo, el 23,7% de la población juvenil percibe que existe discriminación por razones de género, por encima de motivos religiosos, intelectuales, económicos, de edad o ideológicos. Tres de cada cuatro jóvenes creen que las oportunidades de las mujeres en cuanto a salarios o en el acceso a puestos de responsabilidad en las empresas son mucho peores que las oportunidades de los hombres. Así, más de la mitad consideran mucho o algo peores las oportunidades de las mujeres con respecto encontrar un trabajo (62,4%); en cuanto a la posibilidad de compaginar vida laboral y familiar (57,4%); en el acceso a puestos de responsabilidad en la vida política (61,9%); o para ganar dinero (59,3%).

El fracaso de la sociedad ante la violencia de género
Las medidas adoptadas hasta ahora para combatir la violencia doméstica y las agresiones y malos tratos contra las mujeres han fracasado. Sólo queda el camino de la rectificación. El incremento de las denuncias no puede imputarse sólo a una disminución del temor a represalias. Las lesiones graves y la muerte no pueden ocultarse y el número de casos no deja de aumentar. Estamos ante una grave enfermedad social y ante un inaplazable asunto de Estado. Una de las primeras obligaciones de los poderes públicos es garantizar la seguridad de las personas.
La raíz del mal es, sin duda, educativa. Y ahí habrán de residir las principales medidas a medio y a largo plazo. Pero no es posible esperar el tiempo necesario para que este tipo de tratamiento rinda sus resultados. Mientras tanto, es imprescindible articular un sistema combinado de medidas preventivas y punitivas. Entre las primeras, es necesario incentivar la diligencia policial y judicial ante las denuncias presentadas. Muchas veces una víctima mortal ha sido antes una denunciante insuficientemente escuchada. Tampoco se están aplicando diligentemente las medidas de alejamiento legalmente previstas para los agresores condenados. Entre las medidas punitivas, hay que plantearse con urgencia el endurecimiento de las penas para este tipo de delitos. Es posible que la represión constituya un factor disuasorio de limitada eficacia, pero debe ser aprovechado.
Por otra parte, nos tenemos que lamentar de los males causados por los propios errores que cometemos. Entronizamos la violencia en nuestra vida cotidiana -dejándola entrar en casa, por ejemplo, a través de la televisión- y, al mismo tiempo, nos sorprende que la cosecha sea fiel resultado de la siembra.
No hay que lamentarse sino actuar. El fracaso de la legislación actual constituye una exigencia para proceder a su inmediata reforma, que debe contar con el mayor consenso posible.
Departamento de Lengua IES Pedro de Luna en abril 30, 2009


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